FIN DE SEMANA


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El cineasta cordobés Moroco Colman estrenará "Fin de semana"

En su ópera prima, el cineasta aborda el drama de dos mujeres que se reencuentran tras años de separación para asumir juntas -en un singular viaje de transformación íntimo y emocional- el duelo por la repentina pérdida de un ser querido.

 

Protagonizada por María Ucedo y Sofía Lanaro, con la participación de Eva Bianco, Lisandro Rodríguez y Jean Pierre Noher, "Fin de semana" narra el accidentado reencuentro entre dos mujeres -quedará en manos del espectador decidir si se trata de amigas, hermanas o madre e hija- durante un fin de semana en una casa con vista al lago en Villa Carlos Paz, donde no pueden evitar cierta hostilidad que late entre ellas.


"Me interesaba explorar la restitución de los vínculos rotos y cómo en ese intento emerge la incapacidad de estas personas de conectarse entre sí, además de su imposibilidad de tender puentes para buscar una posible reconciliación", afirmó el director argentino, que antes de dedicarse al cine se graduó en arquitectura, estudió diseño gráfico y se dedicó a la música.

Inspirado en un conflicto familiar que lo tuvo como protagonista, Colman acompaña el devenir emocional de estas mujeres, su paulatina transformación íntima, que las lleva desde una aspereza inicial, llena de desconfianza e intolerancia, pasando por un momento de trance y desconcierto, hasta un punto luminoso de equilibrio y reconciliación.

En el medio de ese viaje interior que ambas emprenden, y antes del verdadero reencuentro, están la ausencia y los recuerdos de una presencia masculina fuerte y ahora desaparecida (¿esposo? ¿padre? ¿amigo?), el novio rockero e indiferente de uno de ellas (a la que le gustan los maltratos y el "sexo fuerte") y la aventura alocada de la otra, mucho más adulta, durante una noche de fiesta y excesos en el lago.

"Las mujeres tienen un cierto espiral de pensamiento, le encuentran la vuelta a todo. Me parecía interesante entrar en esa psicología con muchos más vericuetos. En el caso de las protagonistas del filme, no se sabe bien quiénes son ni qué vínculo las une. Y en ese sentido, me gustaba que cada espectador pudiera armar su película y la pudiera cerrar según su propia decisión", explicó Colman en una entrevista con Télam.


El cineasta, que compitió por el premio Nuevos Directores en el Festival de San Sebastián, sostuvo que "esta omisión de información sobre el vínculo que las une era un arma narrativa para la película, una forma de captar la atención del espectador. Hay como una tensión que se produce y me parece bueno para mantener al espectador atento. Pensé un poco en la película que me gustaría que me cuenten a mí".

"La película tiene miles de elementos personales, pero me interesaba meterme en la psicología de la mujer desde una visión o perspectiva masculina, era como un desafío que quería afrontar", agregó Colman, que aprendió de sus estudios de arquitectura "una cierta sensibilidad y también una óptica de forma, una cuestión estética para construir los planos".

"Hice una película con una mirada formal bastante fuerte. Más allá de la composición de los encuadres, tiene una cuestión geométrica, una cuestión formal que la arquitectura me ayudó a ver mejor", señaló el cineasta, que dividió la película en tres bloques en los que la forma, el montaje, el sonido y la fotografía varían acompañando el cambio de sus estados emocionales, aunque usó el mismo lente (50 milímetros) y el mismo diafragma (2.8) para dotar a esas partes tan distintas de una coherencia visual.

"Me parecía interesante abordar una historia convencional con una cuestión formal de riesgo y casi experimental", añadió Colman, que eligió un aspecto de ratio diferente para cada bloque (4.3, cinema scope y 1.85:1, lo cual varía las dimensiones del cuadro), trabajó con tres directores de fotografía (Gustavo Biazzi, Fernando Locket y Pablo Galetto) y propuso distintos ritmos y formas de montaje.

Según el director, "hay entre ellas una cuestión interna y de vínculos que va cambiando a través del relato. Me parecía interesante trabajar primero el 4.3 (de aspecto cuadrado) y en claroscuros y contraluz porque en la primera parte de la película hay como una falta de diálogo y relación entre ellas. Los personajes todavía se están descubriendo y es como si hubiera una mitad de la persona que no se conoce".

En la segunda parte, Colman usó un aspecto cinema scope, con una fotografía en la que predominan la noche y los colores azul y rojo, porque -según explicó- "el personaje de Carla (Ucedo) se sale de la historia y se ramifica hacia otra cuestión. Me parecía importante que esa derivación fuera como una expansión y una liberación del personaje, lo cual justificaba que la pantalla se fuera ensanchando".

Por último, en el tercer bloque, "la idea era retomar el curso de la historia con el ratio 1.85:1, que es el más equilibrado, porque los personajes empiezan a encontrar cierta cercanía y la cuestión interna queda más clara. Fotográficamente la idea era tener más color y representar más lo natural, ver cómo se ve realmente, con luz natural, lo que representa un poco más el equilibrio interno de ellas y entre ellas".

 

 

Fuente TELAM 02/05/2017

 

 

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