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Piel de Chancho

Relaciones perturbadas

Relaciones perturbadas                                                                                           

Por Eva Matarazzo

 

Piel de Chancho es la historia de 3 mujeres, abuela, madre e hija, con un vínculo realmente conflictivo.

Nana (María Aurelia Bisutti): La abuela, que quedó con su cuerpo quemado, luego de haber hecho explotar accidentalmente un calentador, haciendo morir en el acto a sus hermanas. Su hija y su nieta la quieren someter a un transplante total de piel de chancho.

Ingrid (Armenia Martinez) Hija de Nana y madre de Luisa. Tiene una librería y está en pareja con su socia, pero no quiere confesarle a su madre que es lesbiana. También fue alcóholica y le quedaron algunas reminiscencias  del vicio.

Luisa (Laura Espinola)  Hija de Luisa. Adolescente obsesionada con su cuerpo. Bulímica y Anoréxica, con todos los rasgos propios de la enfermedad, que se irán revelando durante la historia.

Un texto fuerte y  provocativo, donde la crueldad, la perversión y las miserias humanas, cobran protagonismo y sostienen en todo momento a la obra.

Las situaciones  de humillación, y de violencia que se generan entre estas tres mujeres,  llevarán a una decadencia cada vez más grande, que por momentos pueden provocar y hasta incomodar al espectador.

La tensión dramática suele  llega a un pico y  luego este  clima se corta, o se distiende con algún recurso de distanciamiento, generalmente inclinado hacia el humor.

El final de la obra es  quizás catastrófico, y un poco “tirado de los pelos”, pero esto también tiene que ver con cierta teatralidad y la elección de una  estética entre  kirtch y almodovarezca , que también se plasma en la escenografía y el vestuario.

Las tres actrices llevan al máximo sus personajes, demuestran entrega y profesionalismo, no tienen temor al ridículo, y se juegan en el escenario.

José María Muscari, dice que escribió la obra pensando en las actrices con las que iba a trabajar, y quienes la actúan le hicieron pensar en él y las mujeres que atravesaron su infancia. Esto es muy palpable en la composición de cada uno de los personajes. Las relaciones entre estas mujeres llegar a ser patéticas, pero en mayor o menor medida resultan familiares y cotidianas para todos. El querer matar al otro, aquel más cercano,  refleja algo que no queremos ver de nosotros mismos, saca a la luz aquello que no podemos asumir, exponiendo nuestras bajezas.

 Una obra realmente recomendable, muy bien definida por María Aurelia Bisutti como no solo divertida sino perturbadora.

 

 

 

 

 

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