Críticas


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Berenice

 

 

 

Dramaturgia: Jean Racine (traducción de Walter Romero)

Actúan: Ana Yovino, Pablo Finamore, Alfonso Tort, Pablo Casal, Martín Rodriguea y Ana Laura Giura – Música en vivo: Nicolás Diab

Dirección: Silvio Lang

“El eterno conflicto entre el Querer y el Deber”

 

Por Néstor De Giobbi

 

La escueta síntesis del argumento expone:

“Berenice cautiva, reina de un desierto, reina de Palestina,
ama a su raptor. Tito, un general de las legiones romanas, la hace prisionera en lugar de matarla. El escándalo de la pasión: toda Roma devora las noticias. Muerto su padre, Tito es nombrado por el Senado emperador.

Roma le impide desposarse con una reina, con una extranjera. Tito, que ama apasionadamente a Berenice, y que incluso, le ha prometido desposarla, debe expulsarla de Roma, a su pesar, desde lo primeros días de su imperio. Es Antíoco, enamorado de Berenice y testigo predilecto de ese amor célebre, a quien Tito confía la misión de comunicarle a la reina que debe partir. Berenice se resiste a entender y arrancada del deseo amenaza con suicidarse.

Tito y Antíoco declaran que no podrán responder más que con sus propias muertes.

Berenice, que ha tomado las riendas de su tragedia, pide a los hombres un esfuerzo más: vivir. Renuncia a lo que más ama, a Tito; se aleja de Roma y de la fidelidad de Antíoco.

Tito y Berenice, unidos por su misma separación, sobrevivirán a la tragedia del amor como fantasmas.”

Hasta aquí, la historia. A partir de esa historia, la puesta:

Silvio Lang optó por relatar esta tragedia profunda y descarnadamente humana desde una estética atemporal, carente de marcos escenográficos u otras referencias, recurriendo a trajes contemporáneos, una iluminación sectorizada y significativa, y una lastimera guitarra en vivo que acompaña la acción con sus susurros, casi como una respiración.

El punto más débil de la propuesta: Los profusos y densos parlamentos, (una hora y cincuenta minutos de verdaderos “cuasi-monólogos”), que fieles al estilo, dan cuenta pormenorizada del drama que atraviesa a cada uno de los personajes, su prehistoria y sus cavilaciones.

El punto más fuerte: Las actuaciones protagónicas, a cargo de Yovino, Finamore y Tort, que con sobriedad e introspección se prueban la piel de los dolientes Berenice, Tito y Antíoco, logrando (fundamentalmente en los minutos finales de la pieza) un climax atrayente.

Un género difícil, una puesta correcta, ..una historia terrible: La eterna lucha entre el “Querer” y el “Deber”.

 

 

 

 

 

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