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Estructura inconsciente

Cuatro mujeres en una habitación repitiendo los mismos hábitos cada día

"Cuatro mujeres en una habitación

repitiendo los mismos hábitos

cada día."

 Por Micaela Suarez.

 

 

   

Estructura inconsciente es la nueva obra de Quico García que se presenta todos los sábados  a las 23 hs. en el teatro platense La Hermandad del Princesa ubicado en diagonal 74 e/3 y 4 nº 817.

Dirección: Quico García/Actuación: Marina Assereto , ViVi Soave, Debora Nacarate, René Sweigber. / Vestuario: Ivana Lopez Ozuna

 Estructura inconsciente  nos plantea la reproductividad automática del mundo en el cual vivimos; una reproductividad que mediante el mecanismo de repetición, nos disciplina creando hábitos rutinarios en un entorno de sofocación y hastío. Hábitos que despersonaliza al ser humano transformándolo en un autómata sin deseo y que son impuestos por la lógica del poder que, retomando al filósofo francés Foucault, mediante los discursos anatomo-metafísicos y técnico-políticos del siglo pasado han creado, junto con el modelo cartesiano, la fractura entre el hombre y el  mundo, entre lo vital y lo racional. El hombre conoce su entorno y se relaciona con éste por fuera de él. Un entorno que lo coacciona y que, mediante técnicas políticas, lo domestica y disciplina.  Cuerpo singular y despersonalizado que se puede ubicar, manipular; cuerpo social que se rige mediante ciertas normas que modelan  la sociedad disciplinaria.

 Cuatro mujeres en una habitación repitiendo los mismos hábitos cada día. Un intento de huída de este entorno asfixiante mediante la comunicación con el otro, que siempre es fallida, y  mediante la introspección que busca una fisura que libere. La fisura intenta darse por una imagen, y  falla. Otro intento fallido es la memoria de un suceso que busca a través de una experiencia pasada, revivir una emoción; una emoción que llene el cuerpo de sangre y le devuelva su vitalidad. Todo es frustrado; nada las hará salir de la eterna monotonía. Aunque estas mujeres busquen procedimientos de escape; éstos serán transitorios y las devolverá a su cotidiana banalidad.

 Esta monotonía es transmitida al espectador, quien se encuentra encerrado, al igual que las mujeres, en un espacio reducido, geométrico, saturado de rosa y donde cada cuerpo es llevado a la sensación de célula, ocupando una parcela bien delimitada. Sujeción a través de lo espacial. Las mujeres en una mesa bien dispuesta, repiten su rito y cada acción medida, calculada, espacialmente geometrizada, se lleva a cabo de forma eficiente y controlada. Nada podrá romper el diagrama.

 La dirección de actores es destacable  como la puesta en escena. Desde la dramaturgia se podrían objetar un exceso de relato o discurso indirecto libre del autor, como las largas lecturas que conceptualizan y explicitan demasiado. Las actuaciones parecen responder a las necesidades de la puesta: austeras y homogéneas; aunque se destacan las actuaciones de Assereto Marina y Nacarate Débora, de fuerte presencia escénica.

 El director Quico García se juega a una propuesta límite hacia el espectador, ya que no representa sino que presenta la situación. Nos sumerge como espectadores al ambiente de monotonía y hastío. La causalidad clásica es fracturada .Traspolando un concepto cinematográfico delleuziano,  podríamos decir que nos lleva a una situación óptica-sonora pura. La conexión ya no esta puesta en la acción sino que hay varios circuitos, por lo cual todo es ordinario y nada trascendente.

 

 

 

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