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El patito feo

Patito Feo

Patito Feo: la dominación masculina

Por Alina Mazzaferro

EL DESCUEVE

Una mujer salta la soga hasta la desesperación. Una segunda grita hasta encontrar placer en el rechazo. Otra mujer nos ilumina con una aspiradora inquisidora.

Patito Feo, la última producción del grupo El Descueve que se repuso a fin de mayo en el nuevo Cubo Cultural, espacio teatral ubicado en el barrio del Abasto, expone claramente una tesis: Aún en el siglo XXI continúa reproduciéndose la antigua relación de sometimiento entre géneros, en el que la mujer cumple el papel más desfavorable en un mundo de “machos” que se imponen como especie dominante.

Este eje conceptual implicó explorar intensamente las relaciones entre los sexos, las características de la existencia humana, los modos de establecer vínculos, de manejar las pulsiones y de afrontar la lucha interna entre lo animal y el deber ser en la sociedad pasada y contemporánea.

El “macho” es un modelo para el ‘aprendiz de macho’: Se pavonea, habla en voz alta, explica a sus discípulos su teoría sobre los modos de llegar a una mujer, conquistarla y comenzar así su ritual de iniciación, solemne ingreso a la vida del ‘hombre’. El reconocimiento del otro y el aprendizaje de una conducta cultural son elementos básicos para la reproducción de cualquier sistema de dominación. El ‘macho’, la especie dominante, necesita ser aplaudido por su tutor y maestro y en el proceso se produce un quiebre, una fractura, en el que toda su sensibilidad, inseguridad, en fin, todo su lado femenino se pierde en el camino.

El Descueve retrata al hombre como mera pulsión sexual, que necesita no sólo demostrar su virilidad sino también aplicarla. El hombre desea, y por ello también en él funciona la pulsión escópica, ya que es la vista y la distancia social entre los cuerpos lo que permite que la economía del deseo funcione. La mujer, por su parte, debe aprender a detenerse cuando el hombre lo indica, y sólo manifiesta su inconformidad al permitir que lo animal e instintivo que lleva dentro salga a superficie. Es en este momento cuando queda realmente desnuda, metafórica y literalmente.

Como en obras anteriores, El Descueve no trabaja el tema en cuestión únicamente a través de la palabra, sino que principalmente lo hace a través del uso del cuerpo. El movimiento es el lenguaje que les permite expresar la situación de sometimiento, dominación, angustia o excitación sexual. Porque entre los cuerpos existe una verdadera fricción, se tocan, se arrastran por el suelo, se montan unos a otros y, despojados de la relatividad y liviandad de las palabras, permiten construir con crudeza las imágenes propias de las relaciones carnales entre el hombre y la mujer.

La multiplicidad de lenguajes utilizados en escena (la danza, el canto, la actuación) le permiten a Patito Feo constituirse como una obra que rompe la linealidad de sentido, que no impone una ‘moraleja moralizante’ a modo de conclusión, sino que abre el juego a múltiples lecturas, reflexiones e interrogantes, una libertad interpretativa propia de un espectáculo que privilegia la estética de los cuerpos y del movimiento por sobre la palabra.

 

 

 

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