Críticas


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Jardín de Otoño

 

Texto: Diana Raznovich

Actuación: Laura Bove, Darío Bonheur y Pía Uribelarrea.

(Colaboración en video de Eleonora Wexler, Mario Pasik y Néstor Pumar)

Dirección y Puesta en escena: Norberto Gonzalo

 

 

 

“Un amor…¡de novela!”

 

Por Néstor de Giobbi

 

 

     A más de veinte años de su estreno, se repone en Buenos Aires la pieza que refleja, combinando humor, ternura y vacio de almas, con  sabor a grotesco, el amor idealizado.

 

    Griselda y Rosalía, dos solteronas que comparten vivienda, monotonía y virginidad, están a la vez unidas y distanciadas por el amor imposible de ambas hacia Mariano Rivas, el galán de telenovela al que siguen desde la pantalla, …desde siempre…, desde su fantasía inalcanzable.

 

    Hasta que un día deciden tomar las riendas de sus vidas (…antes de su frustrante final…), y secuestran al joven protagonista de su tira, “Marcelo…el mecánico”, para obligarlo a que este las arrase en un torbellino de pasión y desenfreno, especie de gran final con fuegos artificiales para sus sombrías existencias.

 

    Pero el secuestro pondrá frente a frente al muchacho y al emblemático galán por el forjado, arrojando un decepcionante y amargo final para los tres.

 

    La ágil puesta de Norberto “Bocha” Gonzalo (jugando “de local” en su casa, el teatro “La Máscara” de San Telmo),  se asienta en una escenografía realista, estéticamente apoyada por un sutil manejo de la luz y una acaramelada musicalización, y recurre además a la amplificación audiovisual de la novela, permitiendo así que el espectador comparta la historia que las mujeres ven en su televisor. Como guiño circular, Mario Pasik, quien estrenara años atrás la obra en el personaje de Mariano, acompaña esta nueva puesta desde la pantalla de video, encarnando ahora al recio padre de la muchachita (Eleonora Wexler), que se opone a la relación.

 

    En lo actoral, las experimentadas y eficaces Laura Bove y Pia Uribelarrea divierten con la composición de las solteronas rivales, y sostienen con buen ritmo toda la primera parte del espectáculo, el cual decae un poco a partir de la intervención del “objeto del deseo”, el antedicho Mariano (Darío Bonheur), quien luce más en la imagen ganadora que regala la pantalla, que en la doliente sombra tangible por las mujeres.

 

    Así como “siempre es más lindo el jardín del vecino”, y… “es mejor el verso aquel que no podemos recordar”,…para Griselda y Rosalía será dolorosa realidad aquello de ...“Para destruir un sueño,…nada mejor que alcanzarlo.”

 

 

 

 

 

 

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