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Un amor de Chajarí

Un intenso relato de emociones encontradas

Un intenso relato de emociones encontradas

 

 

                                                         Por Sergio Daniel Baldassarre

 

 

Al entrar a la sala, uno queda atrapado en el diseño de escenografía y ambientación, como si alguien nos hubiera hecho aparecer como por arte de magia dentro de la casa precaria de una familia (o proyecto de familia) en el clímax de su decadencia.

 

Es interesante ver como una obra del teatro “off” tenga tanto para dar. Tanto para mostrar y tanto para dejarnos a modo de reflexión.

 

Como si la escenografía, la fotografía, el sonido, la música, hubieran sido concebidos para causar un duro golpe en el espectador, que como primera sensación, sabe que va a ver una obra de temática desgarradora, pero familiar. De ambiciones, secretos y miserias, así, como en la vida misma.

 

Los actores, arremeten con un alto manejo profesional y artístico, metidos en sus papeles como si se tratara de ellos mismos, más allá de la interpretación.

Y así empezamos a escuchar diálogos desdichados narrados desde la mordacidad, lo cotidiano, coqueteando constantemente con lo obsceno y lo prohibido.

 

Personajes humildes, destruidos, desesperanzados, ventilando sus desgracias a los cuatro vientos, entre cuatro paredes que todo lo ven y lo oyen.

 

El lenguaje autóctono y precario nos hace verlos como esas personas que nos rodean a diario y no queremos ver. La realidad, pegándonos cachetadas en las mejillas.

 

Una historia de seres tratando de sobrevivir, pero cuando ya todo ha terminado. Un sueño de progreso, y todo el daño que puede causar la ambición, en la vida de muchas personas. El engaño, el abandono, la falta de respeto, la mala educación y la ignorancia.

 

Un desgarrador relato, matizado por un sutil y a veces no tan sutil, humor negro.

 

Si realmente ama el teatro, usted debe ir. La obra se presenta en el Teatro del Abasto (Humahuaca 3549, Capital), hasta el 17 de diciembre y luego reestrena en enero 2006. Con la actuaciones para aplaudir de pié de Analía Sánchez, Eugenio Soto, Karina Frau y Gabriela Moyano. Escenografía y Realización: Felix Padrón. Vestuario: Alejandra Montenegro. Dramaturgia y Dirección: Alfredo Ramos.

 

 

 

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