Críticas


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Cipe dice Brecht

Cipe dice Brecht”

 

Traducción, Adaptación, Dirección y Actuación: Cipe Lincovsky

 

 

“Soledad para dos…”

 

 

por Néstor De Giobbi

 

 

Cuando un artista tiene un largo y fecundo camino recorrido, tiene mucho para contar.

 

Y cuando ese camino traspuso fronteras, geográficas y temporales, certeramente el artista se ha ido tiñendo de luces y sombras, de colores y olores, como los buenos vinos que se imbuyen de las maderas de las distintas cubas que los han contenido.

 

Después de varios años de ausencia de la cartelera porteña, Cipe Lincovsky honra el escenario de la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación para invitar a conocer (…si, después de tanto hecho, y dicho… a conocer, aunque más no fuere en una primera aproximación) a Bertol Brecht, el dramaturgo de la sutil ironía y la aguda crítica social, el cronista de los males de su tiempo, y en gran medida aún del nuestro.

 

Y, de arranque nomás, merced al empleo de la varita mágica de su condición de actriz, “TZipe” (…como remarca al autopronunciarse) logra convocar  bajo un haz de luz cenital la presencia del “gran anfitrión”. Y Brecht se corporiza. Invisible,…pero omnipresente: Se lo escucha. Se lo siente…

 

A través de poemas, monólogos y canciones (…hasta un tango…) voces, melodías y recuerdos festivos o angustiosos se atropellan por brotar.

 

La intérprete se transforma. Los personajes decidores se suceden. La luz los moldea, artísticamente. Los ecos de antiguas voces tornan del pasado, y el espectador…vibra.

 

La noche recorre los climas del alma,  como el recuerdo de las charlas con su desaparecida colega Wieguel, alcanzando momentos de alta intensidad, particularmente cuando llega a escena el monólogo del renunciamiento de Galileo Galilei,  el relato de “El buen alma de Sechuan”, o la jocosa pero políticamente comprometida “Que nos ha hecho ella?”

 

Por momentos, la voz de la dama se quiebra. La emoción hace zancadillas a la palabra. Pero el público (garante y  beneficiario del espectáculo) respalda y responde.

Y al final ovaciona a los dos artesanos de la escena, quienes alguna vez compartieron sus sueños creadores de muñecos, allá en el viejo Berlín de antes del muro.

 

A los dos: A la que se ve,..y al que está a su lado, tomándole fuerte de la mano.

 

 

 

 

 

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