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Temporariamente agotado

De cómo hacer para no ser uno entre el montón

De cómo hacer para no ser uno entre el montón

Por Florencia Vasquez

  • Dramaturgia: Hubert Colás

  • Dirección: Lola Arias

  • Actores: Inés Efrón, Francisco García Faure, Julia Martinez, Martín Policastro, Ignacio Rogers, Marías Inés Sancerni

  • Música: Ulises Conti

  • Asesoramiento coreográfico: Luciana Acuña

  • Fotos: Lorena Fernández

  • Iluminación: Matías Sendón

  • Asistente de dirección: Walter Jakob

Fastidiados, deprimidos, insaciables, descomprometidos, desorientados... Lucía, Julieta, Sebastián y Román parecen ser un fiel retrato del adolescente moderno. Pero el inconstante amor, la rivalidad entre amigos, la necesidad de diferenciarse e identificarse a la vez en el otro, no son temas exclusivamente modernos. Al menos Shakespeare los había tratado en sus obras. Ni tampoco son exclusivamente adolescentes. Otto y Elena ya son adultos y siguen en la misma sintonía.

Los caprichos del amor pueden alumbrarse desde la teoría del deseo mimético. La rivalidad implícita en toda amistad, provocada por la admiración al otro, es la ley que determina el deseo de los cuatro amigos. Quiero el objeto de mi amigo para parecerme a él. Así, Julieta y Lucía se copian gestos, movimientos, miradas seductoras. Julieta sale con Román y Lucía le dice que lo ama. Pero también dice que ama a Julieta, porque está tan agotada como ella. Julieta no se decide entre Román y Sebastián, que son casi lo mismo pero uno con anteojos y el otro no. Los sujetos devienen objetos y los objetos (walkie talkies, patines, bicicletas, guitarras, peinados) se transforman en máscaras del vacío.

El diálogo se presenta como un código cerrado en el que los juegos de palabras agotan el sentido y provocan un efecto cómico en los bordes del absurdo. Es un “reirse de” la incapacidad de comunicación en la era del celular. Por contraste, los monólogos asumen mayor dramatismo, sobre todo los de Elena y Otto, dos adultos incapaces de liberarse del paso del tiempo y la soledad. La música irrumpe y, a través del baile frenético, parece el único medio de liberación.

Las actuaciones son muy buenas y la puesta está bien lograda, aunque los diálogos reiterativos agotan hacia el final.

 

 

 

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