Críticas


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El último pasaje

 

 

De Marise Monteiro

Con Silvia Perez, Julieta Bal y Alejandro Hodara.

Dirección: Rubén Pires

 

“Último tren a… uno mismo”

 

                                                       Por Néstor De Giobbi

 

 

El tren de nuestras existencias a veces hace paradas imprevistas, que nos obligan a repensar el porqué y el destino del viaje.

 

Eso es lo que una noche de tormenta, un tren cancelado, y la soledad de la sala de espera de una estación perdida en el interior de la provincia, les planteará a Amalia e Inés, dos mujeres de sólida apariencia externa, pero con profundas debilidades interiores.

 

La primera de ellas, con cuarenta y cinco años, separada, cuatro hijos y una posición económica establecida como resabio de su matrimonio, pero con cuestionables manejos de su honestidad moral para consigo misma.

 

La otra, con la apertura mental de sus veintinueve años,  su profesión de fotógrafa de un importante medio capitalino, y una convivencia de pareja sin prejuicios ni condicionamientos formales, pero con oscuras zonas de inseguridad cultivadas en su niñez, signada por un padre que la abandonó.

 

Y la realidad prestará su marco ineludible, inexcusable, cerrando en torno a ellas las cuerdas de un imaginario cuadrilátero, donde ambas posturas (…e imposturas…) deberán enfrentarse, lastimarse, desafiarse, comprenderse…para  finalmente aceptarse y contenerse. Como imanes humanos, que se atraerán o repelerán en función de la ubicación variable de sus polos.

 

La labor de Silvia Perez, (dejando muy atrás aquel estigma de ser reconocida solo como una “chica Olmedo”) mantiene coherencia y contundencia en la construcción de su personaje, combinando frescura con sombras de una pesada carga interior. Julieta Bal, en una correcta aproximación a “Inés”, sobrelleva el desafío y da cuenta de lo que le ocurre al personaje, con momentos donde este alcanza la hondura de su conflicto. Honrando la tarea de “Actor soporte” (como justicieramente se define en inglés al “Actor de reparto”), las intervenciones de Alejandro Hodara (alternativamente en el doble rol del esposo de ”Amalia”  y el padre de “Inés”, con composiciones muy distintas y potentes), dan pie a dos de los más altos momentos dramáticos del relato.

 

La puesta de Pires, de reconocida trayectoria en el medio teatral como director y formador de actores, cuenta eficazmente la historia aunque sin grandes despliegues,  apelando a aclaratorios “flash backs”,  y  por momentos a distanciamientos del “aquí y ahora”, a veces no del todo logrados.

 

Amalia e Inés, (…como nosotros…), podrán descubrir que nunca es tarde, para cambiar de vías…

 

 

 

 

 

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