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EL DESATINO

El desatino”

Dramaturgia: Griselda Gambaro

Actúan: Alejandro Spangaro, Antonia De Michelis, Alejandro Mazza, Agustín Carrera, Valeria Baranchuk, Matías Garnica y Eva Matarazzo.

 

Dirección: Diego Cosín

Solo…Increíblemente solo”

Por Néstor De Giobbi

 

La noche del sábado por San Juan y Boedo inspira al tango…

Un espacio casi de “casa chorizo”, donde mientras se aguarda el ingreso a la sala pueden degustarse unas empanadas, una copa de vino o una provoleta,…orienta en la misma dirección

Sin embargo, al trasponer la cortina negra que divide lo mundano de lo imaginario (o sea,..la realidad de la ficción…) (o sea…el foyer de la sala), de aquella presupuesta atmósfera tanguera queda poco . Queda, tan solo eso: la soledad.

Griselda Gambaro, (la autora de tantos títulos de nuestro teatro contemporáneo, orientado hacia la ética, a resaltar los valores de la condición humana a través de referencias tangenciales al absurdo, al teatro de la crueldad, aunque sin ajustarse del todo a ninguno de ellos), se erige en émula de Discepolín al desnudar el conflicto de un hombre vitalmente solo, atrapado ridículamente en un estrafalario adminículo metálico, que lo postra en una condición de absoluta dependencia de otros seres formalmente cercanos que, lejos de condolerse , ayudarlo, solidarizarse… se regocijan en la más irritante indiferencia, su egoísmo o, peor aún, se afanan en sacar provecho de su tragedia de entrecasa.

 

Estos son: la madre (hoy diríamos…una adolescente tardía…), su mejor amigo (un bon vivant de pacotilla), su novia (una “Barbie” de carne y hueso, pero con menos calidez que la original de plástico), y hasta un ocasional obrero de la calle, que ingresa a escena como una luz de esperanza, pero que pronto titilará. Como cuervos circundantes sobre la víctima, un cortejo de patéticos personajes (vecinas y el hermanito menor del amigo) completa el cuadro de este “abandono de persona”

La escenografía define con escasos elementos los dos ámbitos donde transcurre la acción: La casa del “abandonado a su suerte”, y un campo adonde es llevado por un momento: El clima de incomunicación y de dependencia de los débiles se respira desde el primer hasta el último minuto. La penumbra general acentúa el agobio de la situación.

Entre los roles protagónicos resultan especialmente atractivas las labores de Alejandro Mazza (en el rol del caricaturesco amigo, con una notable transformación hacia el final de la trama) y de Antonia De Michelis, (la madre que exaspera por su egoísmo y frialdad). Ratificando aquello de que “no hay pequeños personajes”, merece destacarse la intensidad que el muy joven Agustín Carrera le imprime a su personaje del niño, el cual, sin letra, sostiene en todo momento una caracterización entre humana y de alimaña, habitando su torturado mundo interior sin fisuras.

Otro hallazgo de la puesta está dado en el carácter policial, (o para-policial) que exhiben las vecinas que se acercan como aves de carroña a inquirir, cuestionar, y a asistir a un final anunciado.

Después de todo… pensándolo bien…, el tango no está tan lejos…

 

Teatro: Espacio Gadi

San Juan 3852. Boedo. CABA

Sábados: 21.00 hs.

Ficha técnica:
Dramaturgia: Griselda Gambaro
Intérpretes: Alejandro Spangaro, Antonia De Michelis, Alejandro Mazza, Agustín Carrera, Matías Garnica, Valeria Baranchuk y Eva Matarazzo
Escenografía: Alejandro Spangaro
Vestuario: Antonia De Michelis
Asistente de Dirección: Daniela Yob Alvarez
Fotografía y Diseño Gráfico: Francisco Bernabei
Iluminación: Diego Fernández Ribas
Maquillaje: Fernando Castillos
Dirección: Diego Cosin

 

 

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