Críticas


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Dijeron de mí

“De cirujas, putas y suicidas”

 

 

Libro y actuación: Virginia Innocenti

Piano y dirección musical: Diego Vila

Dirección General: Luciano Suardi

 

 

“El alma que canta…”

 

 

Por  Néstor De Giobbi

 

 

La historia formal cuenta que el 11 de octubre de 1904, en un modesto conventillo del barrio de San Pedro González Telmo, nacía Ana Laura Merello. Y que huérfana de padre a los 4 meses, su vida estuvo signada por las dificultades que la obligaron a “yirar” desde  la sordidez de los cafetines hasta tocar las luces del cine nacional en su mejor momento.

 

La misma historia formal cuenta que en vísperas de la Navidad del 2002 (el 24 de diciembre,  justamente) una anciana con el mismo nombre ponía fin a su ciclo, casi su siglo, en una cama de la Fundación Favaloro, el sueño de aquel amigo “del corazón” que se le había adelantado un par de años en la partida. Y que su responso fue en la mima iglesia de su barrio natal, aquella de San Pedro González Telmo.

 

Lo que no queda claro es el punto justo de la metamorfosis según la cual esa crisálida surgida de tan pobre capullo, se convirtió en “Tita, de Buenos Aires”, para dejar una estela de títulos en radio, cine, teatro y televisión. Y mucho menos, como esa estrella del espectáculo en su versión más de arrabal devino en ícono de la cultura porteña, y fantasma que aún sobrevuela las noches de la esquina de Corrientes y Esmeralda, alumbrando con su farolito de sabiduría popular desde el escenario de su conocido Teatro Maipo.

 

La recreación de un arquetipo es siempre compleja. Pero Virginia Innocenti aborda el desafío armada con un texto propio, escrito obviamente con la zurda, (…la del corazón…), y cabalgando sobre los tangos y canciones más emblemáticos de la figura (“Donde hay un mango?”,  Quevachaché”, “Llamarada” o el infaltable “Se dice de mi”, por solo nombrar algunos…), a fuerza de interpretación vocal y actoral.  En esta lid, es imprescindible resaltar el sólido apoyo de su escudero, el pianista y arreglador Diego Vila, de actuación determinante en la definición de la pintura.

 

El espectáculo se resume como una semblanza tan sentida como colorida de este personaje único, surcado por historias de romances, acosos políticos y anécdotas hilarantes, a la vez tan extrovertido como atormentado, que eclipsa por peso específico cualquier meritoria actuación que pretenda aproximársele.

 

Para los que la conocieron,…para los que solo oyeron hablar de ella, …para los inadvertidos, esta es una grata oportunidad de saber a través de un unipersonal multipremiado (“ACE” , Florencio Sanchez” , “Hugo”…y siguen las firmas…), porque se dijo y se dice tanto de ella.

 

“A todos los argentinos les pido que no se olviden de mi. Gracias por creer que fui algo más de lo que soy.” (Tita Merello – 1999)

 

 

 

 

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