Críticas


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Las malas palabras

“De cirujas, putas y suicidas”

 (Virtudes terapéuticas de la obscenidad)

 

Autor: Ariel Arango

Adaptación, actuación y Dirección: Daniel Kuzniecka

 

“¡Eso no se dice…!”

 

 

Por Néstor De Giobbi

 

 

En todas las épocas, todas las civilizaciones y todas las culturas, siempre han existido palabras tabúes; Ya sean éstas por demasiado santas o demasiado impuras, su sola mención era castigada por el orden instituido, hasta con la muerte.

 

Muchas de éstas son las por nosotros actualmente llamadas “malas palabras”, y mayoritariamente se corresponden con partes de nuestro cuerpo vinculadas a la sexualidad, sus secreciones o algunas acciones físicas que las tienen como partícipes necesarias.

 

En el año 2000 el psicólogo, investigador y docente  Ariel Arango (nacido en 1951 en nuestra ciudad de Rosario)  publicó la primera edición de este extenso trabajo literario, en el que hurgó en la etimología, metamorfosis y fundamentaciones psicológicas de estos vocablos. “Las malas palabras” fue el título de aquel libro llevado ahora homónimamente a las tablas por Daniel Kuzniecka, en una propuesta que lo cuenta como adaptador, director e intérprete.

 

En rigor, el producto logrado poco tiene de teatral (más allá de la convención de la premisa de un actor sobre un escenario, desarrollando un texto), ya que el carácter eminentemente expositivo de la obra original solo admitió la escenificación de este monólogo mediante el recurso de ser presentada bajo el formato de un supuesto documental de la  National Pornográphic”, conducido por un correcto narrador científico hablando en castellano neutro.

 

La puesta optó por atiborrar al reducido escenario del recientemente reinaugurado “Teatro Porteño” con un mobiliario definitorio de sectores distintivos de un mismo estudio o biblioteca, para así justificar de alguna manera los desplazamientos del disertante en los diferentes pasajes del texto, posibilitando de esta manera el movimiento de una estructura (por lo demás) estática.

 

La existencia de un cuadro-pantalla de video ubicada a foro intenta también aportar a esta idea, sin terminar de lograr del todo el objetivo de mantener la atención del espectador durante los noventa minutos que dura el espectáculo.

 

Si bien el enfoque global apunta el humor directo (que hace blanco en una porción limitada del auditorio), tal vez el principal mérito de la propuesta radique en su aporte cultural a los interesados en el contenido e historia de aquellas “malas palabras” que nos acompañan desde siempre.

 

A buen entendedor,….pocas palabras.

 

 

 

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