Críticas


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La felicidad según Mabel Riviere

 

Actúan: Mirta Sclavo, Roberto Moulin, Pablo Viollaz, Hernán Rodrigo, Mariela Rodríguez, Lionel Peralta, Emanuel D`Aloisio, Karina Monroy, Natalia Pascale y Patricia Galván

Autor y Director: Jorge Acebo

 

 

“La felicidad,…por mano propia”

 

 

Por Néstor De Giobbi

 

 

Mabel, a sus 52 años, sumida en un pozo de depresión y desbordada por su realidad cotidiana, se aferra a su terapeuta como idealizada tabla de salvación. Pero de un modo tan asfixiante, que la profesional (aún a sabiendas de lo incorrecto de su proceder, y a fin de preservarse) estimula a su paciente a escapar de su encierro de hijos, esposo, padre senil y rutina, cada vez que las circunstancias la acorralen. Y así, Mabel,…sale. Sale en pos de una búsqueda sin límites, a la conquista de la “solución” requerida para cada problema.

 

Sin más…

 

Los orígenes de esa destrucción psíquica, y los caminos tomados en la ruta por alcanzar ese, su único objetivo (la felicidad personal y familiar), se irán develando hacia el final de la trama.

 

El estilo narrativo adoptado por Acebo para su historia tiene mucho de Almodovar, apelando al contraste entre la tragedia y el grotesco, con lo cual envía también señales ambiguas al auditorio, el que puede responder con una carcajada a una escena descarnada y brutal, siempre dentro de un hipernaturalismo extremo.

 

Indudablemente, los caracteres crispados de los personajes de Mabel y su hija, o los hondos y dispares conflictos internos de sus otros dos hijos, demandan un nivel actoral solo manejable con credibilidad a partir de una sólida formación y una aquilatada experiencia escénica que, a fuer de sinceros, dista de la que los protagonistas de esta puesta pueden ostentar por momentos. Este hecho seguramente es el desencadenante de la recurrencia, en varios casos, a apelar a la “maquieta”:

 

Por otra parte, ciertos pasajes de la obra los sobre-exigen en demasía, como por ejemplo, en la conversación telefónica entre Mabel y su psiquiatra, la cual resulta clave en la historia y que peca de excesiva narrativa para dar cuenta de la postura asumida por la profesional, o en escenas de violencia explícita, que ponen al espectador a medio camino entre la dificultad de creer y el temor de asistir a un accidente real.

 

A pesar de lo dicho, se advierte una entusiasta amalgama de esfuerzos y expectativas en los intérpretes, y resulta fácil para el espectador dejarse internar en esta pieza, la cual formó parte de la Muestra Internacional de Teatro de Ribadavia, Galicia, España, en 2010, y además fue seleccionada para participar del 4º Encuentro Intercultural de Teatro Iberoamericano, desarrollado en Bolivia en el mismo año. 

 

En las casi medianoches de sábados de “Andamio 90”, el under porteño sigue dando batalla a la inercia de la pizza y la tv en casa…

 

 

 

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