Críticas


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Luces de Libertad

 

Actúan: Gerardo Bentatti, Luz Yacianci, Julia Francisquez, Rubén Ronchi, Rosy Griro, Sabrina Heisecke, Damián Fanucchi

Clarinete, Flauta Dulce y Armónica: Damián Fanucchi

Libro: Martín Bondone

Dirección: Omar Fanucchi

Puesta en Escena: Gerardo Bentatti

Música Original y Dirección Musical: Luz Yacianci

 

"Un Mundo de Sensaciones…"

Por Néstor De Giobbi

 

Por estos días en que nuestra sociedad está siendo apabullada desde todos los flancos con los tan mentados festejos por nuestro bicentenario (tal vez, marketineramente anticipados, ya que nuestra ansiedad genética no nos permite esperar seis años más…), la cartelera teatral nos abre una minúscula pero maravillosa ventana para asomarnos a nuestro nacimiento, de una manera original y formidablemente contundente.

El "Centro Argentino de Teatro Ciego" presenta en su sala del Pasaje Zelaya casi esquina Jean Jaures en dos funciones cada noche de sábado, su nuevo espectáculo generado como coproducción, "Luces de Libertad" ("Una historia de 2010)", interpretada por un elenco compuesto en su mayoría por actores ciegos. Sin dudas, lo más singular de la invitación es el desafío al espectador a animarse a vivir por un rato la experiencia de la "no visión", obligando a nuestro apoltronado cerebro a "ver" a través de los restantes sentidos.

Ya desde el ingreso, (y sabiendo que la propuesta puede inquietar al espectador no habituado), los anfitriones reciben a cada uno de los asistentes de una manera que supera la cordialidad, con suma calidez, simpatía y contención, explicando que la sala durante todo el espectáculo estará sumida en la más absoluta oscuridad, pese a lo cual ellos acompañarán a cada miembro del público hasta su asiento sin tropiezos, y garantizando que no hay que preocuparse por la ubicación, ya que "se ve bien desde todos lados". Y así es…!!!

A partir de allí, todo será una experiencia intima, vívida, intensa, de aromas y sonidos, de sensaciones y presencias en torno del espectador, quien sin necesidad alguna de un escenario o una pantalla, no solo "verá" la historia que se cuenta, sino que se integrará inevitablemente al relato, convirtiéndose en un testigo privilegiado de los combates por la independencia, un asistente a las tertulias y reuniones en la jabonería de Vieytes, o podrá lavar la ropa junto a las mulatas en el río. Si da rienda suelta a su imaginación, percibirá hasta los colores de los uniformes, y los roces de las telas sobre lo miriñaques. Cuando la lluvia del 25 de Mayo caiga sobre la Plaza y sobre su rostro, …será difícil distinguirla de alguna lágrima.

Obviamente, dado que se ha vedado intencionalmente el recurso visual, toda la puesta se estructura en un compendio de apelaciones a otros sentidos lo cual, lejos de quitarle recursos, le confiera una vivencia difícil de explicar, y que solo tiene el techo de los límites autoimpuestos por cada espectador.

Como se explica en el programa de mano (dadas las circunstancias, claro, entregado a la salida…), los ejes de esta idea son dos, igualmente potentes: Por una parte, abordar la temática profunda de la libertad, aquella que junto al valor de la vida, constituye el bien más preciado para el hombre. Por otra, al plantear la puesta en la más absoluta oscuridad, pone a todos, actores y espectadores, ciegos y videntes, en las mismas condiciones, permitiendoles que alcancen por un momento la utopía de la igualdad entre los seres humanos.

En suma: Por calidad, por emotividad, por concepción filosófica, y por apoyo económico a tan loable empresa, es casi "un deber de buena persona" ser parte (nunca tan bien dicho…) de esta propuesta.

Porque, (admitiéndose en esta oportunidad la referencia el lugar común) como sabiamente decía el aviador francés, "no se ve bien, sino con el corazón…"

 

 

 

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